Pincha en la imagen para acceder al texto de Anna Vécsei
Mostrando entradas con la etiqueta Versión Arrabal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Versión Arrabal. Mostrar todas las entradas
viernes, 7 de enero de 2011
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Macarena, Pajaritos y Pena penita pena. Manuel Serén, estilo: La princesa pitusa
PENA
1
Una sala llena de sofás y de hombres y mujeres dándose el lote. Macarena está en una esquina fumando y bebiendo ginebra.
Pedrolino: ¡Macarena!
Macarena: ¿Qué?
Pedrolino: ¿Qué te pasa que estás ahí tan sosa? Dale a tu cuerpo alegría Macarena… (Se pone a bailar ridículamente la Macarena alrededor suyo)
Macarena: Oye de verdad que pesado estás últimamente.
Pedrolino: (sigue bailando, cada vez más animado) …Que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena…
Macarena: ¡Para ya!
Pedrolino: (sigue bailando y está llamando la atención de todos los presentes) Dale a tu cuerpo alegría Macarena…
Macarena: ¡Joder! Me quieres joder, ¿no?
Se levanta muy enfadada para ir a la otra esquina de la sala. Pero un grupo abundante de personas se ha animado: cantan y bailan la Macarena con coreografía.
Todos: ¡Eh Macarena! ¡Aaay!
Macarena, Macarena, Macarena
Que le gustan los veranos de Marbella.
Macarena, Macarena, Macarena
Que le gusta la movida guerrillera.
Dale a tu cuerpo alegría Macarena
Que tu cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena.
Dale a tu cuerpo alegría Macarena.
Eh, Macarena. ¡Aay!
Macarena: Como sigas con esto voy a liarme con el primero que pille.
Pedrolino: Baila un poco Macarena, siempre estás aburrida pensando en tus cosas… acabarás como una flor mustia.
Macarena se acerca a uno que está sentado bebiendo. Le pasa un brazo por el hombro. Pedrolino, sin hacer caso, sigue bailando y cantando delante de ellos.
Pedrolino: Macarena sueña con el Corte Inglés,
Y se compra los modelos más modernos.
Le gustaría vivir en Nueva York
Y ligar un novio nuevo.
Macarena y el otro se lían y se van juntos. Pedrolino se da cuenta de lo que ha conseguido y se derrumba, se queda mirando al suelo.
Todos: (bailando y cantando) Dale a tu cuerpo alegría Macarena
Que tu cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena.
Dale a tu cuerpo alegría Macarena.
Eh, Macarena. ¡Aah!
Acaban y se van todos alegremente, tocándose y liándose todos con todos.
2
Pedrolino: ¡Oh infelice! Mi orgullo ha trocado mi condición de burlador en burlado. Yo la amaba pero no hice más que hacerle sentir mal. No imaginaba yo que todo fuera a acabar de este modo. Y ahora estoy lleno de pesares. ¡Y como la odio!
Llega un grupo de policías de la Patrulla Antivicio.
Policía: ¿Qué está pasando aquí?
Pedrolino: ¡Oh! ¿Una redada?
Policía: Hemos sido informados de que aquí se están trasgrediendo las normas de buena conducta de forma inadmisible…
Pedrolino: Sí, es verdad. La información es correcta. Es por ahí, están todos ahí dándole. Y hay drogas, muchas drogas, y música pop francesa, y… armas, y… hasta animales, es inadmisible.
Policía: Adelante chicos, a la carga. (Se van)
Pedrolino: Ah, y hay una que… es la peor de todos. (Va detrás de ellos)
3
Vuelven todos los de la primera escena cantando y bailando inocentemente “El baile de los pajaritos”. Dos de ellos se dirigen al policía de la Patrulla Antivicio, denunciando a Pedrolino, que va sujetado por otros policías.
Uno: Ya ven ustedes, un grupo de amigos que se reúnen sin ánimo de molestar. No cometemos ninguna actividad deshonesta. Sólo cuando él está presente, es un pervertido. Él es el culpable, él. Se hizo con el control de esto y prácticamente nos vimos obligados a estar aquí… dándonos a la depravación, al mal gusto, al placer sin medida, a la alegría de vivir… quiero decir, a dedicarnos únicamente a nuestro cuerpo, descuidando lo más importante: el alma, señor… el alma.
Pedrolino: ¡Traidores!
Otro: Tú eres un chulo. Eso, deténganlo a él. Y dejen a esa pobre chica (señalando a Macarena), que ha tenido que aguantar sus desvaríos y burlas, sus continuos disparates… Ese desalmado, siempre aquí llenando de goce nuestras almas, haciéndola reír… quiero decir… siempre buscando pendencias, burlándose de lo divino.
Macarena: Tampoco fue para tanto. Lo mejor es que cada uno se vaya a su casa…
Policía: Aquí nadie se va a casa. Veamos… así que este es el capo del vicio. Pues si todos declaran lo mismo…
Todos asienten al unísono y se van. Se llevan a Pedrolino.
Pedrolino: No, no, ellos… seguro que sabían lo de la redada, no ellos… ¡mienten!
4
Macarena: ¡Ay de mí! Desgraciada soy en este mundo traidor. ¡Ay de mí! Y traidora me siento en él. Mi querido Pedrolino encerrado, ¡encerraaaado!
Canta “Pena, penita, pena”.
Oscuro.
Manuel Serén
jueves, 11 de noviembre de 2010
"A lo Arrabal" por Rosalía Martínez
miércoles, 10 de noviembre de 2010
La Madre Palacios. Carmen Parra
LA MADRE PALACIOS
PERSONAJES:
MADRE-PALACIOS
PADRE-MAESTRO (está en prisión)
HIJA-SUSUNA
HIJO-SERGIO
NATI-VECINA
La acción ocurre en un barrio obrero de Madrid, la situación de la familia es precaria y los hijos no ayudan mucho, no tienen trabajo y no estudian. La madre bebe habitualmente y espera que pronto su marido salga de prisión, mientras tanto hecha las cartas a algunas vecinas o conocidas del barrio. La crisis de los personajes no facilita mucho la comunicación entre ellos. A su hijo le gusta” la macarena de los del rio”, a su madre “pena penita pena”. También la infancia de los niños tiene su canción dentro de tanta discordia.
PRIMER CUADRO
PALACIOS. (Canta en la cocina hay pena penita pena y busca algo en la nevera para su guiso, llega la hija)
SUSANA. Ya estamos con la pena… joder pon la radio. No lo soporto más, le dices a mi hermano que como siga metiéndose en mis cosas la vamos a tener y que se ponga a buscar trabajo y no esté todo el día en la placita, Panda de vagos y de gilipollas…
PALACIOS. Niña ¡vete a por el pan y el vino para la comida , vais acabar conmigo, cuando salga tu padre ya se encargará el de poner orden, porque está visto que a mí, no me hacéis caso. Vete a por el vino.
SERGIO- ( llega cantando la macarena )¿Qué pasa vieja, qué comemos hoy?
PALACIOS- (muy seria) Papas con carne. A tu hermana la tienes buena, tu déjala a ella y no te metas, porque no quiero broncas , así que ya está bien…
SERGIO. Pero ¿qué te ha dicho la flipá? Mira… ten cuidado con la niña que mis colegas… vamos que me entero de todo lo que hace la Susana, que lo que tiene que hacer es ponerse a currar y dejarse de líos.
PALACIOS. ¡ Ay niño calla, que el maestro te puede oír!
SERGIO. Pero ya estas otra vez . El viejo está en prisión y va para largo…
PALACIOS.( se pone a llorar, entra la hija y la ve , el hijo está en el baño)
SUSANA. ¿Pero qué te pasa? aquí tienes el pan, dice el chino que le debes el vino de dos semanas, que no te da más, pero no te preocupes , que el chino lo vende el doble de caro... ya no le compramos . ¿Qué te pasa? ¿Y el Sergio?.
PALACIOS. No empecéis otra vez, deja a tu hermano y vete a por el pan.
SUSANA. Mama pues no ves el pan ¿has bebido?
PALACIOS. No, pero esto es poco, vete a por otra barra , tu padre siempre lo decía; que no falte pan.
SUSANA. Joder que vaya el Sergio, que no hace nada en todo el día ( sale a buscar al hermano que está en el baño. Sergio canta la Macarena sale del baño, ve a Susana y se pone a cantarle a ella para incordiarla).
SERGIO.!Ah! Susana ¿ tú qué rollos te traes con el Chano? …pues que sepas que tiene novia y que esta mosqueada, yo te aviso.
SUSANA. Vete a la mierda , mira cómo estás, todo fumado ¿así quieres tu ayudar a la casa, quién te va a dar trabajo?.
SERGIO. Mira niñata, que yo si curro no fumo ¿lo entiendes? ¿ Tú por qué no te pones el escote más bajo… a ver si te llega al ombligo? así algo encontrarás a parte del Chano. ( Llaman a la puerta, Susana abre enfadada, es Natividad, la vecina)
SEGUNDO CUADRO
NATIVIDAD. ¿No está tu madre?
PALACIOS:. Di a la Nati que pase.
NATIVIDAD.!Qué frio niña! ¿ No vas tú muy descotada?
SERGIO. Como siempre, peor vestida que las sudacas va la niña.
NATIVIDAD (a la madre) Ya están tus hijos liados.
PALACIOS:. ¡ Ay, yo no puedo con estos satélites! me quitan las ganas de vivir, de verdad.
NATIVIDAD. Venga… coge las cartas, que hoy nos va a salir algo bueno.
PALACIOS: ( baraja y da a Nati para que corte , corta y vuelve a cogerla…)
NATI. ¿ Y tu Susana?
PALACIOS: ¿Qué le pasa a mi Susana?
NATI. Nada hija , no tiene novio todavía ¿No?
PALACIOS. Ah, yo no me meto en la vida de mis hijos.
NATI . Pues deberías, para algo eres su madre.
PALACIOS: Corta en tres partes.
NATI: ¿Tu guiso… no huele a pajaritos fritos?
PALACIOS : ¡uy! Si es carne de ternera. (Bebe la cerveza de lata)¡Uy Nati! aquí me sale una mujer…rubia… joven y …
NATIVIDAD . Mira échamelas otra vez Palacios… que tú estás hoy negativa.
PALACIOS. (Repite las acciones). Mírala aquí está otra vez… tu vigila a tu Carlos que esta mujer no tiene escrúpulos, me ha salido con la espada roja y sin sujetador, además no es española, parece ecuatoriana o algo así…
NATIVIDAD. ¿Una ecuatoriana rubia? Anda échatelas tú Palacios, que mañana vengo… te digo yo que tú hoy no andas muy bien . Hasta luego. (Sale).
TERCER CUADRO
SUSANA. Mamá el guiso se ha pegado ¿y ahora que comemos?
PALACIOS. (Sale)¿ Cómo es esto posible?(mira la comida de la olla) ¡pero vamos que tres platitos se salvan!.
SERGIO. Ni hablar yo no me como eso ¡ joder vieja! Ya es la segunda vez esta semana tronca, que no me gusta que venga la Nati con las cervecitas a la hora de comer coño…
PALACIOS. Venga que frio unas patatas con huevos en un momento. (Se coloca el mandil)
SERGIO. ¡Que se vaya a cantar los pajaritos a su puta madre…!
PALACIOS. Niño esa boca ¿oye, y que dice el chino del vino que se le debe, pues no te di el dinero para pagarlo?
SERGIO. El chino lo está flipado tronca.
SUSANA. No. El que lo flipas eres tú, que tienes mucho morro.
PALACIOS. Vale ya. Cuando erais pequeños( pausa). Nunca olvidaré a los dos bailando los pajaritos, tu padre se le saltaban las lágrimas (canta la madre) el piquito has de mover y las plumas sacudir … y los dos para comérselos, que arte y que guapísimos los dos, siempre juntitos jugando (pausa) ¿Por qué no bajáis por el pan?
LOS DOS AL UNÍSONO. Yo voy
SUSANA. Voy yo vale.
SERGIO. Bajo contigo ( salen los dos)
PALACIOS. (mira una foto del maestro) ¡Ay maestro, que rebeldes se están poniendo tus hijos! (Canta ay pena penita pena, se coloca una mantilla por los hombros, imita a la Lola flores y bebe vino del tetra brik sentada en la encimera de la cocina mientras fríe las patatas).
SUSANA (ya han vuelto). Bueno comemos ya, que yo me largo.
PALACIOS:¿Y tú a dónde vas ahora?
SUSANA. A casa de la Sofía.
PALACIOS ¿Pero no vendrás muy tarde no?
SUSANA. Mama que hoy es viernes y los viernes se sale.
PALACIOS. Ya estamos ¿Y mañana sábado no? Hacéis conmigo lo que queréis… ten cuidado Susana que yo aquí no te quiero preñá, antes me ahorco.
SUSANA . Pero esta mujer que cosas dice, anda vete a descansar, yo recojo.
PALACIOS (se mete en la habitación, hace una tirada de cartas y coge la foto del maestro). ¡Uy uy…cuanto te quiero prenda mía, qué necesidad más grande tengo de ti, que deformación tan grande tengo en mi cabeza (bebe ) ¡Que está pasando aquí… que hace el maestro…maestro tu no …Santa Virgen de la Macarena… un amante... pero mi vida que rompo los garrotes, o me enveneno (bebe) ay… que sobrenatural es la vida... (Se levanta abatida y embriagada)
Tus hijos maestro, piensa en tus hijos, no te dejes, no te dejes tocar, que tu eres el maestro ¡ay, qué me corre por las venas lo mismito que un ciclón! (se tumba en la cama, se pone a llorar y se duerme).
SUSANA Y SERGIO (ponen un video, donde los dos bailan los pajaritos y su padre está con ellos feliz y emocionado, se tumban en el sofá, se abrazan).” Pajaritos a bailar cuando acaban de nacer…
Fin.
martes, 9 de noviembre de 2010
Escritos de juventud de Irene Ochoa
Los dos textos que se muestran a continuación tienen como finalidad rescatar la obra primeriza de Irene Ochoa.
Póstumamente y por primera vez, se publican sus ejercicios y apuntes de juventud, que nunca pretendieron ser más que eso, pero en los que se pueden vislumbrar algunas de las claves de su original dramaturgia.
Para acceder pulsa en las imágenes.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
BAJO LA SOTANA
La acción transcurre en el interior de una iglesia, los muros son de piedra y el altar tiene pinta de ser de estilo barroco. Aún lado vemos la imagen de la Virgen Macarena, está adornada para ser paseada por las calles en la madrugá andaluza, ya que es Semana Santa. Y en el otro lado tenemos un pequeño confesionario. Por un lateral entra el Padre Emilio, es un capellán. Se dirige hacia la imagen de la Virgen.
Padre Emilio: (Grita) ¡Rufino!... Dónde estará esta criatura.
Por un lateral aparece un joven vestido de monaguillo, es Rufino.
Rufino: Si Padre.
Padre Emilio: ¿Dónde se había metido usted? Llevo media hora buscándolo. ¿No estará haciendo usted de las suyas?
Rufino: No Padre. Estaba limpiando las vinajeras.
Padre Emilio: Así me gusta Rufino. Pero ahora debes de terminar de colocar los adornos de nuestra señora Macarena.
Rufino: Estoy esperando que lleguen más adornos, aún quedan flores por llegar.
Padre Emilio: Mientras tanto saca brillo a la cantonera.
Rufino: Pero si ya lo he limpiado.
Padre Emilio: Debe de quedar como los chorros del oro. Así que ya sabes lo que tienes que hacer hijo.
Rufino: Sí Padre.
Padre Emilio: Deja bien bonita a mi Virgen Macarena.
Rufino: (En voz baja) Aay... Macarena.
Padre Emilio: ¿Qué ha dicho Rufino?
Rufino: Nada Padre, se me ha metido una mota de polvo en el ojo.
Padre Emilio: Tenga cuidado hijo. Ahora póngase a trabajar. (Sale de escena)
Rufino una vez que ha salido el Padre Emilio de escena, se dispone a limpiar mientras canta la canción de la Macarena.
Por la puerta principal entra Encarna, es una vecina del barrio. Va vestida de luto.
Encarna: ¡Dios Santo! ¡Rufino pero como se atreve!
Rufino: Disculpe Señora Encarna. No le había oído entrar.
Encarna: Pero como me iba usted a oír cantando esas canciones de Satanás.
Rufino se queda callado sin saber que decir.
Encarna: ¡Encima se queda callado el condenado!
Entra a escena el Padre Emilio.
Padre Emilio: Hola Señora Encarna. ¿A qué se debe su visita?
Encarna: Padre Emilio necesito que me confiese.
Padre Emilio: No faltaba más. Vaya al confesionario en seguida iré yo.
Encarna: Gracias Padre Emilio, llevo una pena encima.
Padre Emilio: No será para tanto.
Encarna se dirige al confesionario.
Padre Emilio: Y tú Rufino que sea la última vez que cantas esas canciones delante de nuestra Señora Macarena.
Rufino: Sí Padre.
Padre Emilio: Cuando se marche la señora Encarna pasa a confesarte. Creo que han llegado los adornos que faltaban, ves a recogerlo.
Rufino: Enseguida voy.
Rufino Sale fuera de escena y el Padre Emilio se dirige al confesionario.
Padre Emilio: Dígame señora Encarna
Encarna: Perdóneme padre, me dejé llevar por el pecado.
Padre Emilio: ¿Qué ha pasado?
Encarna: El otro día vino a visitarme doña Rosario, la vecina del cuarto. Se me queda mirando fijamente y me dice: ¿No te gustaría tenerlos más firmes? Conozco a alguien que te los puede dejar como a una princesita.
Padre Emilio: (Sorprendido) ¿Y... usted que hizo?
Encarna: Me dirijo al espejo y veo que sí los tengo un poco flojos. Doña Rosario tenía razón.
Padre Emilio: ¡Dios mío! Entonces, ¿qué pasó?
Encarna: Una pena Padre Emilio, me fui al lugar donde me dijo. Allí había muchas mujeres tumbadas que estaban buscando lo mismo que yo. Se me acerca un hombre muy feo y me dice: Tumbase, relájese y no se mueva.
Padre Emilio: ¿Y usted que hizo?
Encarna: Una pena padre. Yo me tumbé, él se acerca con su cosa entre las manos.
Padre Emilio: (Sorprendido) ¿Qué cosa?
Encarna: No voy a entrar en detalles padre. (pausa) Pues una cosa horrible con la que me llenó de un líquido pegajoso.
Padre Emilio: ¡Dios mío!
Encarna: No se enfade padre. Pero es que mereció la pena. Mire toque que tersos se me quedaron.
(se toca las mejillas)
Padre Emilio: ¡Cómo que las mejillas! ¡Me ha estado usted hablando de las mejillas todo este tiempo! ¡Entonces ese líquido!
Encarna: Padre pues que iba a ser, pues una crema. Creo que era de yogur o algo así.
Padre Emilio: Pero mujer eso no es pecado, y en su caso era necesario.
Encarna: Pero padre me tocó un hombre desconocido. ¡Ay, una gran pena!
Padre Emilio: Vaya usted con Dios señora Encarna.
Encarna: Gracias Padre, me ha dejado usted más tranquila.
Encarna sale de escena.
Padre Emilio: Y dice que es una pena. Sí claro pena penita pena. (Se pone a cantar la canción Pena Penita Pena.)
Una vez que el Padre Emilio termina de cantar entra Rufino con algunos adornos.
Padre Emilio: Rufino deje ahora los adornos y venga usted a confesarse, que falta le hace.
Rufino: Padre no me va a dar tiempo a terminar de colocar los adornos si me confieso.
Padre Emilio: No se preocupe, más tarde le ayudo yo.
Rufino: Como usted diga Padre.
Se dirigen los dos hacia el confesionario.
Padre Emilio: Rufino le he escuchado como cantaba esa canción del demonio a nuestra santa.
Rufino: Padre la canté sin querer.
Padre Emilio: Rufino no mienta que está dentro de un confesionario.
Rufino: Perdóneme padre, qué debo hacer ahora.
Padre Emilio: Acérquese Rufino y le ayudaré a que nuestro Señor le perdone.
Rufino: Gracias Padre. (Se acerca al otro lado del confesionario)
Padre: Emilio: Venga aquí Rufino y siéntese a mi lado.
Rufino: (Se sienta) ¿Qué debo de hacer Padre?
Padre Emilio: (Acaricia el pelo a Rufino) Tu tranquilo Rufino. Haz todo lo que te diga. Antes, ¿Dígame por qué cantaba esa canción?
Rufino: Es una canción muy alegre que suelo cantar normalmente.
Padre Emilio: (Sigue acariciándolo) Pero hijo esas canciones no se cantan dentro de la iglesia. Yo recuerdo cuando era joven que me gustaba mucha cantar. Un tarde estaba barriendo la iglesia donde yo era monaguillo y me puse a cantar una canción. En ese momento entró el Padre Rodrigo y me sorprendió cantando la canción que en aquel momento estaba de moda. Era la canción de los Pajaritos. Yo en ese momento me puse colorado y no sabía como reaccionar. El Padre Rodrigo me dijo que fuese al confesionario. Allí me preguntó por qué cantaba la canción de los Pajaritos. Yo le contesté que era una canción que había escuchado una vez y se me había quedado en la memoria. Mi respuesta no le gustó al Padre Rodrigo y me preguntó si me gustaban los pajaritos. Yo le dije que sí, que eran unos animalitos muy bellos que nuestro señor había puesto en este mundo. (Va acariciando el cuerpo de Rufino)El Padre Rodrigo en ese momento me enseñó un pajarito y me hizo cantar la canción de Los Pajaritos. Desde ese momento comprendí que no debía cantar la nunca más dentro de la iglesia canciones profanas.
Rufino: ¿Y ahora qué debo hacer Padre?
Padre Emilio: ¿A ti te gustan los pajaritos?
Rufino: Claro Padre, es uno de mis animales favoritos.
Padre Emilio: Le voy a enseñar un pajarito que no va a olvidar en su vida.
Rufino: ¡Qué bien Padre!
El Padre Emilio se sube un poco la sotana y Rufino se mete debajo de ella.
Rufino: ¡Padre nunca había visto un pajarito tan grande!
Padre Emilio: En la viña del señor hay de todos los tamaños. Ahora debes de hacerle cantar.
Rufino: Sí Padre, lo que usted diga.
Mientras Rufino está debajo de la sotana el Padre Emilio comienza a cantar la canción de Los Pajaritos. Poco a Poco se va haciendo oscuro.
Pedro Entrena
lunes, 1 de noviembre de 2010
La mudanza de la pulga. Rolando Castellanos López
LA MUDANZA DE LA PULGA Rolando Castellanos López, ejercicio
(Año 2012 carretera. Dos pulgas viajan en un camión de carga, una en un extremo y la otra en otro, solo se han mirado de reojo, pero todavía no han mediado palabra. En la parte de delante, el conductor mientras conduce escucha música en la radio, es RADIO OLÉ. Suena la versión de Lolita, la hija de Lola Flores de la canción “Ay pena, penita pena”. A mediados de la canción la pulga Rocío grita y se lamenta)
Música radio: Ay pena, penita pena, pena, ay pena de mi corazoooón, Ay que me corre por la venas, venas ay con la fuerza de un cicloooón.
Pulga Martirio: Ay, ay qué razón tienes Lolita, y también tu difunta madre que en gloria este. Y tanto que me corre por las venas. Ahora mismo no me corre nada, estoy muerta de hambre. Ay Dios mío ¿qué será de mi? Ayyyyyyy, Ayyyyyyyyyyyy.
(La otra pulga que, al principio intentaba ignorarla, por fin le pregunta)
Pulga Rocío: ¿Qué te pasa mujer, qué te duele?
Pulga Martirio: Es esa canción que no puedo aguantarla.
Rocío: ¿Pero qué te pasa con la canción?, Si es muy bonita…y…
Martirio: Pero me mata, ¿no lo entiendes?, ¡me mata!
Rocío: ¿Cómo te puede matar una canción?
Martirio: Me recuerda lo que estoy pasando, lo desdichada que soy, y la pena, la penita que tengo!
Rocío: Pero si solo es una canción.
Martirio: Ay, qué bien se ve que no sabes lo que sufro.
Rocío: ¿Y de qué se trata mujer?, Acaba de contármelo, me tienes ya nerviosa
Martirio: Ayyyyyy,ayyyyyyyyyyy.
Rocío: Dímelo guapa, desahógate, verás que te sentirás mejor. Mira yo puedo ser tu amiga, me llamo Rocío. ¿Qué dices?
Martirio: (Llorosa), Y yo… yo Martirio.
Rocío: Venga cuéntame, confía en mi
Martirio: Yo soy catalana, no me mires así, ya…ya sé que no se me nota, pero es que de pequeñita mis padres que eran malagueños emigraron allá, y desde entonces siempre he vivido allí. ¿Me entiendes?
Rocío: Sí, te entiendo ¿Y qué problema hay?
Martirio: Pues que vivimos siempre en una granja de toros de lidia, siempre hemos vivido felices y bien alimentadas, que de eso se trata.
Rocío: ¿Y qué pasó?
Martirio: Pasó que como prohibieron los toros en Cataluña, las granjas de crianza fueron cerradas, y han trasladado a los pocos toros que quedaron. Y ahora me veo obligada a emigrar a Andalucía para poder vivir.
Rocío: ¿Y por qué tienes que emigrar, mujer, acaso no hay vacas, perros, gatos y de cuanto Dios crió para vivir?
Martirio: ¿Cómo puedes decir eso, crees que es lo mismo vivir en un toro de Lidia que en una vulgar vaca?, Ni se te ocurra, estoy adaptada a vivir en buenos establos, con buena climatización y chupando sangre de animal bien alimentado, y como comprenderás por una panda de nacionalistas me veo tirada en la carretera y sin futuro, igual que un vulgar negro que ha venido en patera.
Rocío: ¿Pero cómo puedes decir eso, no sabes que han tenido que prohibir los toros porque es un problema de maltrato animal?
Martirio: Venga no me jodas tu también con esas gilipolleces, ¿O es que me quieres hacer creer que los cerdos y las vacas que se comen esos jodidos nacionalistas no sufren. Claro cuando están disfrutando del chuletón eso es imposible de pensar.
Rocío: No es lo mismo, el proble…
Martirio: No me vas a convencer, seguro que eres de los de Zapatero, porque catalana no eres.
Rocío: No, soy vasca
Martirio: Peor aún, vosotros solo sabéis tirar para sí, entre los vascos, los catalanes, el bloque nacionalista gallego, quieren convertir a España de una piel de toro en una de cabra. ¡Qué manía de querer ser libres! ¿Pero quién cojones les esclaviza, por Dios?
Rocío: Martirio, aunque te moleste las corridas de toros son una aberración, mira que torturar a un animal hasta darle muerte por simple divertimento. Hay muchas cosas que se pueden hacer para divertirse sin tener que ensañarse con animal indefenso.
Martirio: ¿Y qué propones tu maja, que me vaya a los correbous?, porque esos sí que no los prohíben, (irónica).Claro, como dejar ciego a un toro quemando sus ojos no es crueldad.
Rocío: Los correbous también se abolirán, tenía que darse el primer paso.
Martirio: Ya, ya, y tenía que ser en Cataluña. Mira la que no entiendes eres tú. Los toros son una fiesta popular, y pertenecen a una tradición muy arraigada en los españoles. Son parte de su idiosincrasia y tendrían que ser patrimonio nacional. Los han prohibido por problemas políticos.
Rocío: Mira, aunque te opongas tú y los taurinos, llegará el día en que en España se acabarán las corridas de toros, porque no aportan nada, solo sufrimiento animal cualquiera que tenga un poco de conciencia y raciocinio sabe que es así.
Martirio: ¿Qué no aportan nada, y la cantidad de gente que vive de ellos, no importan, sabes todo lo que ha aportado el toreo a la cultura española?. No, eso como no te importa no lo sabes. Para empezar, ¿de dónde hubieran sacado los compositores de coplas sus letras?, no existiría ni la Pantoja, ni hubiera existido la Jurado, ni la Juanita Reina. Es más ni la virgen de la Macarena tuviera esas esmeraldas enormes que la hacen tan famosa después que se las regalara el torero José “El Gallo”, y por consiguiente la canción Macarena de los del Río tampoco hubiera sido compuesta, ¿la recuerdas?, esa que dice dale a tu cuerpo alegría Macarena que… (La pulga saca de repente una peineta y una mantilla, y se arranca a bailar)Macarena tiene un novio que se llama que se llama de apellido Vitorino
Rocío: Si, si, si ya se cual es, pero por favor calla y no saque las cosas de contexto. ¿Sabes lo que creo que a ti solo te interesa seguir chupando sangre, y lo demás te da igual.
Martirio: Mira, indirectamente los toros tienen muchas cosas buenas lo de la Macarena no es ninguna tontería, nos hizo famosos en el mundo entero, hasta Clinton la bailó, que lo sepas.
(De repente el camión disminuye su marcha, para aparcar en un bar de carretera, La pulga Rocío se acerca al borde y se dirige a Martirio)
Rocío: ¿No te bajas?
Martirio: ¿Para qué?
Rocío: No sé tú, pero tengo hambre.
Martirio: ¿Y qué vas a comer? Yo ya sabes que no como cualquier cosa
Rocío: He visto cuatro perros tumbados, me voy a por mí almuerzo.
Martirio: Pues que aproveche
Rocío: No seas terca mujer, te vas a morir de hambre hasta que encuentres uno de esos toros, anda ven.
Martirio: Ya te dije que ni muerta.
(Pasadas una media hora, sale el conductor del bar y se dispone a arrancar, la pulga Martirio que se da cuenta, le grita a Rocío)
Martirio: ¡Rocío!, ¡Rocío!, date prisa que nos vamos
(Rocío salta como puede, y cae en el borde del camión está a punto de escurrirse, y Martirio intenta ayudarla)
Martirio: Sujétate de mi
Rocío: Eso hago, pero no puedo
Martirio: Si puedes, ¡Venga!
Rocío: No puedo, ¡No puedo sigue sola, me caigoooooooooooooo!
(Martirio queda sola llorando desesperada, el conductor lleva el camión a toda velocidad y con la radio puesta a todo volumen, Martirio se calma al escuchar la canción y recuerda en voz alta)
Música radio: Pajaritos traigo aquí…
Martirio: (Evocando), Ay que recuerdos me trae esa canción, los cuentos que me hacía mi madre del toro Pajarito del que se alimentó y vivió como una reina mi tía Lucha la mexicana. Su felicidad acabó cuando el toro le dio por saltar la valla y fue sacrificado, fue el primero que lo hizo, desde entonces se instalaron las medidas de seguridad que aún se utilizan. Qué desgracia, y mi destino parece que no será mejor que el de la tía Lucha.
(El camión se detiene, el conductor revisa los neumáticos buscando el pinchazo que cree tener la rueda, intenta cambiarla, pero no tiene las herramientas necesarias,)
Martirio: Ay qué será de mi, para colmo de males este no puede cambiar la rueda, no debí salir de Cataluña y conformarme con perros y gatos como Rocío. ¡Qué vanidosa he sido y encima perdí a una amiga!
(Pasadas 2 horas pasa una furgoneta que para, para ayudar al chofer del camión, de repente alguien llama a Martirio, es Rocío)
Rocío: ¡Martirio!, ¡Martirio!
(Se abrazan)
Martirio: ¡Oh! Gracias a Dios que estas viva, ¿cómo has llegado hasta aquí?
Rocío: Nada mujer, muy fácil, la furgoneta paró para que el hombre que la conduce meara y me monté, sabía que te encontraría.
Martirio: ¿No me guardas rencor?
Rocío: ¿Por qué he de hacerlo, mujer?,
Martirio: Por lo dura que fui contigo
Rocío: No pasa nada hija, podemos discrepar y no estar de acuerdo en muchas cosas, pero también podemos ser amigas y llevarnos bien, ¿no crees?
Martirio: Que buena eres, pienso que deberíamos seguir juntas siempre ¿qué piensas?
Rocío: Que me encantaría
Martirio: (Mirando a los lejos). ¿Ves aquello?
Rocío: ¿Qué, el rebaño de cabras?
Martirio: Si
Rocío: Si las veo ¿y?
Martirio: ¿Quieres que nos vayamos con ellas a vivir?
Rocío: Encantada.
(Las dos pulgas saltan cogidas de la mano y se acercan poco a poco al rebaño, mientras cantan la Macarena)
(Año 2012 carretera. Dos pulgas viajan en un camión de carga, una en un extremo y la otra en otro, solo se han mirado de reojo, pero todavía no han mediado palabra. En la parte de delante, el conductor mientras conduce escucha música en la radio, es RADIO OLÉ. Suena la versión de Lolita, la hija de Lola Flores de la canción “Ay pena, penita pena”. A mediados de la canción la pulga Rocío grita y se lamenta)
Música radio: Ay pena, penita pena, pena, ay pena de mi corazoooón, Ay que me corre por la venas, venas ay con la fuerza de un cicloooón.
Pulga Martirio: Ay, ay qué razón tienes Lolita, y también tu difunta madre que en gloria este. Y tanto que me corre por las venas. Ahora mismo no me corre nada, estoy muerta de hambre. Ay Dios mío ¿qué será de mi? Ayyyyyyy, Ayyyyyyyyyyyy.
(La otra pulga que, al principio intentaba ignorarla, por fin le pregunta)
Pulga Rocío: ¿Qué te pasa mujer, qué te duele?
Pulga Martirio: Es esa canción que no puedo aguantarla.
Rocío: ¿Pero qué te pasa con la canción?, Si es muy bonita…y…
Martirio: Pero me mata, ¿no lo entiendes?, ¡me mata!
Rocío: ¿Cómo te puede matar una canción?
Martirio: Me recuerda lo que estoy pasando, lo desdichada que soy, y la pena, la penita que tengo!
Rocío: Pero si solo es una canción.
Martirio: Ay, qué bien se ve que no sabes lo que sufro.
Rocío: ¿Y de qué se trata mujer?, Acaba de contármelo, me tienes ya nerviosa
Martirio: Ayyyyyy,ayyyyyyyyyyy.
Rocío: Dímelo guapa, desahógate, verás que te sentirás mejor. Mira yo puedo ser tu amiga, me llamo Rocío. ¿Qué dices?
Martirio: (Llorosa), Y yo… yo Martirio.
Rocío: Venga cuéntame, confía en mi
Martirio: Yo soy catalana, no me mires así, ya…ya sé que no se me nota, pero es que de pequeñita mis padres que eran malagueños emigraron allá, y desde entonces siempre he vivido allí. ¿Me entiendes?
Rocío: Sí, te entiendo ¿Y qué problema hay?
Martirio: Pues que vivimos siempre en una granja de toros de lidia, siempre hemos vivido felices y bien alimentadas, que de eso se trata.
Rocío: ¿Y qué pasó?
Martirio: Pasó que como prohibieron los toros en Cataluña, las granjas de crianza fueron cerradas, y han trasladado a los pocos toros que quedaron. Y ahora me veo obligada a emigrar a Andalucía para poder vivir.
Rocío: ¿Y por qué tienes que emigrar, mujer, acaso no hay vacas, perros, gatos y de cuanto Dios crió para vivir?
Martirio: ¿Cómo puedes decir eso, crees que es lo mismo vivir en un toro de Lidia que en una vulgar vaca?, Ni se te ocurra, estoy adaptada a vivir en buenos establos, con buena climatización y chupando sangre de animal bien alimentado, y como comprenderás por una panda de nacionalistas me veo tirada en la carretera y sin futuro, igual que un vulgar negro que ha venido en patera.
Rocío: ¿Pero cómo puedes decir eso, no sabes que han tenido que prohibir los toros porque es un problema de maltrato animal?
Martirio: Venga no me jodas tu también con esas gilipolleces, ¿O es que me quieres hacer creer que los cerdos y las vacas que se comen esos jodidos nacionalistas no sufren. Claro cuando están disfrutando del chuletón eso es imposible de pensar.
Rocío: No es lo mismo, el proble…
Martirio: No me vas a convencer, seguro que eres de los de Zapatero, porque catalana no eres.
Rocío: No, soy vasca
Martirio: Peor aún, vosotros solo sabéis tirar para sí, entre los vascos, los catalanes, el bloque nacionalista gallego, quieren convertir a España de una piel de toro en una de cabra. ¡Qué manía de querer ser libres! ¿Pero quién cojones les esclaviza, por Dios?
Rocío: Martirio, aunque te moleste las corridas de toros son una aberración, mira que torturar a un animal hasta darle muerte por simple divertimento. Hay muchas cosas que se pueden hacer para divertirse sin tener que ensañarse con animal indefenso.
Martirio: ¿Y qué propones tu maja, que me vaya a los correbous?, porque esos sí que no los prohíben, (irónica).Claro, como dejar ciego a un toro quemando sus ojos no es crueldad.
Rocío: Los correbous también se abolirán, tenía que darse el primer paso.
Martirio: Ya, ya, y tenía que ser en Cataluña. Mira la que no entiendes eres tú. Los toros son una fiesta popular, y pertenecen a una tradición muy arraigada en los españoles. Son parte de su idiosincrasia y tendrían que ser patrimonio nacional. Los han prohibido por problemas políticos.
Rocío: Mira, aunque te opongas tú y los taurinos, llegará el día en que en España se acabarán las corridas de toros, porque no aportan nada, solo sufrimiento animal cualquiera que tenga un poco de conciencia y raciocinio sabe que es así.
Martirio: ¿Qué no aportan nada, y la cantidad de gente que vive de ellos, no importan, sabes todo lo que ha aportado el toreo a la cultura española?. No, eso como no te importa no lo sabes. Para empezar, ¿de dónde hubieran sacado los compositores de coplas sus letras?, no existiría ni la Pantoja, ni hubiera existido la Jurado, ni la Juanita Reina. Es más ni la virgen de la Macarena tuviera esas esmeraldas enormes que la hacen tan famosa después que se las regalara el torero José “El Gallo”, y por consiguiente la canción Macarena de los del Río tampoco hubiera sido compuesta, ¿la recuerdas?, esa que dice dale a tu cuerpo alegría Macarena que… (La pulga saca de repente una peineta y una mantilla, y se arranca a bailar)Macarena tiene un novio que se llama que se llama de apellido Vitorino
Rocío: Si, si, si ya se cual es, pero por favor calla y no saque las cosas de contexto. ¿Sabes lo que creo que a ti solo te interesa seguir chupando sangre, y lo demás te da igual.
Martirio: Mira, indirectamente los toros tienen muchas cosas buenas lo de la Macarena no es ninguna tontería, nos hizo famosos en el mundo entero, hasta Clinton la bailó, que lo sepas.
(De repente el camión disminuye su marcha, para aparcar en un bar de carretera, La pulga Rocío se acerca al borde y se dirige a Martirio)
Rocío: ¿No te bajas?
Martirio: ¿Para qué?
Rocío: No sé tú, pero tengo hambre.
Martirio: ¿Y qué vas a comer? Yo ya sabes que no como cualquier cosa
Rocío: He visto cuatro perros tumbados, me voy a por mí almuerzo.
Martirio: Pues que aproveche
Rocío: No seas terca mujer, te vas a morir de hambre hasta que encuentres uno de esos toros, anda ven.
Martirio: Ya te dije que ni muerta.
(Pasadas una media hora, sale el conductor del bar y se dispone a arrancar, la pulga Martirio que se da cuenta, le grita a Rocío)
Martirio: ¡Rocío!, ¡Rocío!, date prisa que nos vamos
(Rocío salta como puede, y cae en el borde del camión está a punto de escurrirse, y Martirio intenta ayudarla)
Martirio: Sujétate de mi
Rocío: Eso hago, pero no puedo
Martirio: Si puedes, ¡Venga!
Rocío: No puedo, ¡No puedo sigue sola, me caigoooooooooooooo!
(Martirio queda sola llorando desesperada, el conductor lleva el camión a toda velocidad y con la radio puesta a todo volumen, Martirio se calma al escuchar la canción y recuerda en voz alta)
Música radio: Pajaritos traigo aquí…
Martirio: (Evocando), Ay que recuerdos me trae esa canción, los cuentos que me hacía mi madre del toro Pajarito del que se alimentó y vivió como una reina mi tía Lucha la mexicana. Su felicidad acabó cuando el toro le dio por saltar la valla y fue sacrificado, fue el primero que lo hizo, desde entonces se instalaron las medidas de seguridad que aún se utilizan. Qué desgracia, y mi destino parece que no será mejor que el de la tía Lucha.
(El camión se detiene, el conductor revisa los neumáticos buscando el pinchazo que cree tener la rueda, intenta cambiarla, pero no tiene las herramientas necesarias,)
Martirio: Ay qué será de mi, para colmo de males este no puede cambiar la rueda, no debí salir de Cataluña y conformarme con perros y gatos como Rocío. ¡Qué vanidosa he sido y encima perdí a una amiga!
(Pasadas 2 horas pasa una furgoneta que para, para ayudar al chofer del camión, de repente alguien llama a Martirio, es Rocío)
Rocío: ¡Martirio!, ¡Martirio!
(Se abrazan)
Martirio: ¡Oh! Gracias a Dios que estas viva, ¿cómo has llegado hasta aquí?
Rocío: Nada mujer, muy fácil, la furgoneta paró para que el hombre que la conduce meara y me monté, sabía que te encontraría.
Martirio: ¿No me guardas rencor?
Rocío: ¿Por qué he de hacerlo, mujer?,
Martirio: Por lo dura que fui contigo
Rocío: No pasa nada hija, podemos discrepar y no estar de acuerdo en muchas cosas, pero también podemos ser amigas y llevarnos bien, ¿no crees?
Martirio: Que buena eres, pienso que deberíamos seguir juntas siempre ¿qué piensas?
Rocío: Que me encantaría
Martirio: (Mirando a los lejos). ¿Ves aquello?
Rocío: ¿Qué, el rebaño de cabras?
Martirio: Si
Rocío: Si las veo ¿y?
Martirio: ¿Quieres que nos vayamos con ellas a vivir?
Rocío: Encantada.
(Las dos pulgas saltan cogidas de la mano y se acercan poco a poco al rebaño, mientras cantan la Macarena)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



